La Unión Europea ha marcado como un objetivo prioritario la neutralidad de carbono para el año 2050. Las altas emisiones de CO2 que liberamos cada día a la atmósfera propician el calentamiento global, creando un manto cada vez más denso y provocando que la temperatura del planeta Tierra ascienda. 

Esto está generando una serie de problemáticas como las subidas del nivel del mar, alteraciones en la cadena alimenticia o aumentos extremos en la temperatura, entre otras, y una de las mejores opciones para rebajar estas consecuencias y lograr la descarbonización pasa por la electrificación de la economía.

Seguro que te preguntas de qué trata este concepto, así que te lo contamos todo en este artículo.

¿Qué es la electrificación?

La definición de electrificación corresponde al proceso de sustitución de aquellas tecnologías que usan combustibles fósiles, como son el carbón, el petróleo o el gas natural, por otras que funcionen a partir de electricidad. También podemos definir este concepto como el modo de descarbonizar el consumo final de energía en distintos sectores, como en el transporte, la construcción o la industria.

La electrificación se encuentra en el centro del camino hacia la transición energética, y se caracteriza por facilitar el desarrollo de las energías renovables, la evolución de las redes de distribución y una revolución en el uso de energía. 

Otro término íntimamente relacionado es la electrificación con usos productivos, que se refiere al uso de electricidad para proveer servicios que antes se nutrían de otras fuentes de energía, como los combustibles fósiles. Los coches y autobuses eléctricos son ejemplos de electrificación con usos productivos.

Otro ejemplo lo encontramos en la electrificación del uso de energía en los edificios: sector en el que la participación de la electricidad en la demanda final de energía crecerá del 42% en 2030 al 72% para 2050 gracias al uso de bombas de calor y demás intervenciones. Impulsar la progresiva electrificación de nuestros edificios ayuda a reemplazar los combustibles fósiles necesarios para los sistemas de calefacción y refrigeración. 

Principales sectores que deben electrificarse

Como ya hemos mencionado, la electricidad obtenida gracias a fuentes renovables puede reemplazar el uso directo de combustibles fósiles, y esto es aún más necesario en aquellos sectores que son la principal causa de emisiones de gases de efecto invernadero. Entre las que encontramos: 

  • Transporte: el coche es el vehículo que mayor cantidad de CO2 emite por pasajero, mientras que los vehículos eléctricos son entre tres y cinco veces más eficientes que los de motor de combustión interna, por eso en nuestro país está previsto que en 2030 alrededor de cinco millones de este tipo de automóviles circulen por las carreteras.
  • Edificios: solo en España, en las últimas tres décadas se han construido más de 8.000.000 viviendas, a las que si sumamos edificios públicos y construcciones antiguas, obtenemos una inmensa cantidad de edificios necesitados de energía. Por esto son necesarias las estrategias de reducción, como por ejemplo, el intercambio de las calderas de gasoil o gas por bombas de calor que reducen hasta cuatro veces la energía utilizada. 
  • Industria: si se electrifican sus procesos productivos, la intensidad de energía utilizada disminuye significativamente, siendo este uno de los objetivos a alcanzar con la transformación digital de la Industria 4.0.

¿Qué beneficios ofrece la electrificación?

El principal objetivo de la electrificación es la reducción de emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, pero no es el único, ya que este proceso trae consigo otros beneficios. Te los contamos: 

  • Independencia energética: el abandono de combustibles fósiles y el aumento del uso de electricidad permite una menor dependencia de terceros que nos suministren dichos combustibles.
  • Creación de empleo: El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 prevé que la inversión en energía renovable podría generar entre 107.000 y 135.000 empleos para el año 2030. Además, según previsiones, el cambio de modelo energético podría llegar a crear cerca de 120.000 empleos indirectos anualmente. 
  • Menor agotamiento de energía: y es que, los combustibles fósiles, no sólo resultan altamente perjudiciales, sino que también acarrean otros problemas como la dificultad de abastecimiento o el agotamiento de los recursos. Como ya sabemos, la energía de origen fósil tiene un fin establecido, ya que es extraída y consumida, pero esto no ocurre con la energía eléctrica, en la que los recursos naturales son solo un medio para obtener la energía final, pero no pueden ser agotados. 
  • Conseguir hogares y oficinas inteligentes: los dispositivos electrónicos se encuentran cada vez más conectados gracias a las oportunidades de las nuevas tecnologías, lo que permite una digitalización de hogares y edificios, abriendo camino a las Smart Homes y Smart Buildings, los nuevos inmuebles de las ciudades inteligentes. Estas digitalización no solo aporta mayor flexibilidad y comodidad, también nos ayuda a mejorar la eficiencia y reduce tiempos y costes. 
  • Ahorro en nuestras facturas: otra de las mayores ventajas de las renovables es su rentabilidad, siendo la fuente de energía eléctrica más económica posible. Con el aumento de generación de energía a partir de renovables, disminuirá el coste medio en la factura que pagamos los consumidores.

Importancia de la electrificación

La electricidad producida a partir de fuentes de energía renovables es actualmente la solución más eficiente y rentable para conseguir reducir la emisión de gases de efecto invernadero. 

Además de fomentar la producción de electricidad basada en energías renovables, la descarbonización requiere la electrificación de la demanda de energía, es decir, que los hogares y empresas hagan un mayor uso de la electricidad en vez de emplear tecnologías con emisiones de CO2. 

La electricidad es por tanto el vector energético clave para combatir el cambio climático y proteger el medioambiente. 

Por eso desde LRP Energy queremos unirnos a esta lucha y ofrecer las mejores soluciones de autoconsumo fotovoltaico, con unos plazos que garanticen el mínimo periodo de amortización y ahorro en las facturas de entre el 50% y el 70%. 

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En las últimas décadas, cada vez más, hemos asumido que la vida útil de muchos de nuestros objetos es relativamente corta, debido a que con el paso del tiempo se deterioran o quedan obsoletos. En muchos casos además, ante una avería el fabricante directamente dice que no es rentable repararlo y nos dirige a comprar uno nuevo.

Pero la realidad es que este cese de funcionamiento forma parte de su diseño y, en muchos casos, se ha planificado cuidadosamente por estos fabricantes para forzarnos a adquirir nuevos productos.

Este círculo de compras y renovaciones genera inmensas cantidades de residuos, concretamente de basura tecnológica, y que solo en la Unión Europea producen 2.500 millones de toneladas al año. Una alternativa a este problema sería la economía circular, modelo de consumo que invita a reutilizar, reparar y reciclar los materiales y productos existentes siempre que tengamos posibilidad para aumentar su ciclo de vida. 

En nuestro artículo de hoy te contamos de qué trata el concepto de obsolescencia programada y las consecuencias que puede tener para el medio ambiente. 

¿Qué es la obsolescencia programada?

Este término hace referencia a la decisión consciente por parte del fabricante de un bien o producto para que este cuente con una vida útil delimitada de antemano y, que tras ese momento, pierda su calidad, funcionalidad y utilidad, forzando al consumidor a sustituirlo por uno nuevo. Así, los motivos comerciales impulsan y sostienen el fenómeno de la obsolescencia programada. 

Si hablamos de términos históricos, la bombilla supuso el primer caso registrado de obsolescencia programada: unos 30 años después de su invención, los fabricantes habían conseguido tal perfección en el diseño y confección de bombillas que podían llegar a funcionar durante casi 2.500 horas, pero lejos de considerar esto un éxito para la industria, la longevidad ponía en riesgo el modelo de negocio, ya que no había demanda suficiente que sostuviera los costes fijos para obtener la materia prima y pagar a los trabajadores. 

Por ello, los fabricantes decidieron acortar el tiempo de vida útil y, desde entonces, las bombillas se funden y necesitamos cambiarlas cada cierto tiempo. A los consumidores esto nos acarrea más gastos, pero además, el medio ambiente se resiente en mayor medida ya que son necesarios más recursos para su producción, disparando el volumen de residuos generados. 

Tipos de obsolescencia programada

Encontramos varios tipos de obsolescencia programada, pero los más populares son tres: la obsolescencia funcional, tecnológica y de diseño o psicológica. 

Respecto a la obsolescencia funcional, es la más común de todas y resulta fácilmente reconocible: aparece cuando el fallo del producto se origina a causa de que el fabricante lo diseñó para que dejara de funcionar a partir de un determinado momento. Un ejemplo serían las baterías de los teléfonos móviles, que al año de su adquisición suelen comenzar a dar problemas.

Por otro lado, el sistema operativo de los móviles podríamos relacionarlo más con la obsolescencia tecnológica, una modalidad de obsolescencia programada que consiste en la incorporación a los productos de tecnología desfasada que rápidamente queda obsoleta e inoperante. De esta manera es obligatorio para el usuario renovarlo, sin posibilidad de actualizar el aparato en cuestión, como puede pasar con ordenadores de mesa o portátiles. 

Por último, la obsolescencia de diseño o psicológica es la que influye directamente en la mente del consumidor, y que trata de una modalidad en la que un producto se vuelve obsoleto solo porque pasa de moda. El ejemplo que más lo simboliza está en el mundo de la ropa y lo textil, donde las marcas no cesan de lanzar al mercado nuevas colecciones y las tendencias duran cada vez menos tiempo.

La obsolescencia programada y el medio ambiente

Como ya hemos comentado, la consecuencia más inmediata de esta renovación constante de productos, que en muchos casos funcionan perfectamente pero solo han pasado de moda, es el aumento de la basura tecnológica. Esta acumulación de residuos, que además cuentan con una tasa de reciclaje aún insuficiente, se traduce en un deterioro del medio ambiente que, a su vez, impacta sobre el cambio climático. 

Por si fuera poco, los ciclos de fabricación son cada vez más cortos y consumen una mayor cantidad de materias primas, entre las que algunas son escasas y estratégicas, como el coltán, que nos permite reducir el tamaño de las baterías. Y el proceso de distribución de los productos también consume grandes cantidades de energía, además de aumentar la contaminación atmosférica.

Pero, ¿cómo luchar contra la obsolescencia programada?

El primer paso, y que comparte con la economía circular, es llevar a cabo un consumo más responsable, procurando todo lo posible reducir el nivel de residuos que nuestra actividad cotidiana genera. Así logramos una defensa y preservación exitosa del medio natural, además de apoyar conceptos nuevos como la “alargascencia” y, de esta manera, adoptar en el día a día patrones de consumo que alarguen la vida útil de nuestros productos o bienes. 

Junto a este consumo sostenible, es importante recordar que no se debe arrojar a la basura nada que podamos reutilizar o reparar, y así aumentar también su tiempo de vida. Y no podemos olvidarnos de la importancia del reciclaje, ya que prácticamente todos los elementos son susceptibles de ser reciclados. 

Pero no solo encontramos medidas individuales, ya que colectivamente la Unión Europea anunció en 2015 la introducción de un etiquetado que nos indique la duración del producto, movimiento que Francia ya ha convertido en ley. Mientras la plataforma europea Right to Repair aboga por el desarrollo de productos que duren más tiempo y por el derecho de los usuarios a repararlos y sustituir sus componentes dañados. Recientemente, Alemania también ha introducido una nueva ley por la que los teléfonos móviles deberán durar al menos siete años. 

Y por suerte cada vez más países y ciudadanos se unen para promover un modelo económico más sostenible.

El autoconsumo fotovoltaico, fuente de energía limpia y renovable, es cada vez más una tendencia al alza en nuestro país: España actualmente cuenta con 2.585 horas de sol al año, lo que se traduce en una gran oportunidad para apostar por el ahorro energético, la eficiencia y la sostenibilidad con una instalación de paneles solares en nuestras viviendas y negocios. 

Además, según estudios, nuestros edificios y hogares están ya preparados para su instalación, ya que un 85% de los hogares españoles podría autoabastecerse de energía gracias a las placas solares y cubrir casi el 100% de la demanda eléctrica del país. 

Pero aún a día de hoy, seguimos encontrando artículos o personas que difunden falsos mitos sobre esta fuente de energía, por eso hoy queremos desmentir los más frecuentes y ayudar a comprender mejor la rentabilidad de estas instalaciones. 

¡Empezamos!

1. Una instalación de paneles solares es muy costosa y no es rentable

Sí que es cierto que una instalación fotovoltaica puede suponer un desembolso inicial elevado, dependiendo de las necesidades eléctricas que busquemos cubrir, lo que determinará las dimensiones de la misma. Pero es importante entender que este coste no sería un simple gasto, sino una inversión, ya que los paneles solares nos ayudarán a reducir nuestras facturas mensuales entre un 50% y un 80%, durante periodos que suelen superar los 25 años

Actualmente los plazos de la amortización son cada vez menores, por lo que en pocos años toda la energía eléctrica que produzcan las placas y que nosotros consumamos será totalmente gratuita. 

Además, no podemos olvidarnos de las ayudas y subvenciones que existen en la actualidad, y que nos ayudan a reducir un gran porcentaje de esta inversión inicial. Si estás interesado en este tema, ¡no te pierdas nuestro artículo dedicado a las ayudas en nuestra página web!

2. Las placas solares solo funcionan cuando hay sol y hace calor

Aunque está claro que una instalación de paneles solares ofrecerá su máximo rendimiento en los días soleados, esto no significa que en días nublados dejen de funcionar: su producción se vería reducida, pero nuestro país es una de las zonas con mayor número de horas de sol al año, unas 2.585 horas, por lo que conseguimos suficiente radiación solar para poder ahorrar energía en cualquier de las regiones españolas. 

En cuanto al calor, las altas temperaturas son peores de lo que popularmente se suele pensar, ya que las placas fotovoltaicas no producen energía por el calor sino por la radiación solar, por lo que la estación del año solo nos interesa por la cantidad de horas de luz solar diarias.

¿Y por la noche? Pese a que durante las horas nocturnas nuestra instalación no produce energía, podemos aprovechar la electricidad sobrante si contamos con baterías o sistemas de almacenamiento.

3. Hay muchos impuestos a la energía solar

¡Esta afirmación es completamente falsa! Ya que desde 2019, con las nuevas normativas sobre autoconsumo solar se eliminó el conocido (y odiado) Impuesto al Sol; además, desde organismos europeos se ha limitado expresamente la posibilidad de nuevos impuestos de este estilo para fomentar el uso de fuentes de energía renovables.

También se ha establecido el derecho de la ciudadanía, autoridades locales, pequeñas y medianas empresas y cooperativas a producir, consumir, almacenar y vender su propia energía renovable, sin tener que estar sujetas a tasas, consiguiendo una situación más segura a todos los usuarios.

4. Necesitan mucho mantenimiento

Es lógico preocuparse por el cuidado de un proyecto tan costoso, y que buscamos alargar su vida útil lo máximo posible, pero en el caso de los paneles solares su mantenimiento es muy sencillo y no nos supone ningún esfuerzo especial. 

Al no contar con piezas móviles, las instalaciones fotovoltaicas apenas dan problemas, y solo tendríamos que preocuparnos de mantener limpios los paneles y evitar rayarlos, pero para dejarte más tranquilo te contaremos cómo cuidar tu instalación en uno de los próximos artículos. ¡No te lo pierdas!

5. No la necesito porque ya tengo una placa térmica

Aunque popularmente todas las placas solares nos parecen lo mismo, la realidad es que existen varias modalidades de paneles: una de ellas son las de energía solar térmica que nos proporcionan agua caliente sanitaria y calefacción, y otras (las que nos interesan en este artículo) son las de energía solar fotovoltaica que producen electricidad. 

Gracias a este último tipo podrás producir y consumir tu propia energía para todos los aparatos eléctricos de tu hogar, mientras que únicamente con una placa térmica no obtener electricidad. 

LRP Energy te ofrece toda la información

Esperamos haberte solventado algunas de las dudas sobre la energía solar fotovoltaica, pero desde LRP Energy te aconsejamos aprovechar nuestros estudios gratuitos para que un Asesor Energético especializado te ofrezca la mejor información personalizada. 

La huella de carbono representa el volumen total de gases de efecto invernadero, o GEI, que producen las diversas actividades económicas y cotidianas del ser humano. Conocer este dato, que usualmente se expresa en toneladas de CO2 emitidas, es importante para tomar medidas y poner en marcha las iniciativas necesarias para reducirla al máximo, comenzando por cada uno de nosotros.

Y es que, todas las actividades diarias del ser humano, como viajar en coche, cargar nuestro teléfono móvil o poner el lavavajillas, dejan tras de sí una estela de gases que se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta. Estas emisiones aceleran el conocido como  cambio climático, tal y como nos ha advertido la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y si no las neutralizamos a tiempo nos espera un futuro aún más inhóspito. 

Por eso, en nuestro artículo de hoy te contamos todo sobre la huella de carbono y cómo ayudar a reducirla, con unos sencillos trucos en el día a día.

¿Qué es la huella de carbono?

Se define como el rastro de gases de efecto invernadero (GEI) que dejan las actividades humanas al ser realizadas. Este indicador ambiental mide tanto las emisiones directas como indirectas de compuestos como el metano (CH4), el óxido de nitrógeno (N2O), los hidrofluorocarburos (HFCs), los perfluororcarburos (PFCs), el hexafluoruro de azufre (SF6) y, sobre todo, del más abundante y que más ha perjudicado a nuestro medio ambiente desde los años 90: el dióxido de carbono (CO2).

En esta dirección, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) apunta que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera logró un nuevo récord en 2019 y que los niveles actuales de dióxido de carbono atmosférico son equiparables a los de hace más de tres millones de años, cuando el termómetro terrestre indicaba unos 3ºC más y el nivel del mar medía entre 10 y 20 metros más que hoy. Hasta nuestros días, la huella de carbono no ha dejado de aumentar, multiplicándose por 11 desde 1961, y ya supone el 60% del impacto total del hombre en el medio ambiente, según estima la Global Footprint Network

Dentro de este concepto encontramos dos términos distintos, la huella de carbono personal, la que emiten las empresas y la de un producto determinado: 

  • Huella de carbono personal

La que origina un solo individuo en su vida cotidiana al desplazarse, consumir, alimentarse y utilizar recursos como la energía. La ONG ambiental The Nature Conservancy estima que cada habitante de nuestro planeta genera una media de casi cuatro toneladas anuales de CO2, y en algunos países, como Estados Unidos, esta cifra se cuadruplica por persona y año. 

Desde esta misma organización señalan que la huella de carbono personal debe reducirse a menos de dos toneladas anuales para 2050. Los expertos sostienen que esta sería la mejor manera de evitar que la temperatura ambiental siga subiendo y alcance el preocupante umbral de los 2ºC, que agravaría el cambio climático y lo convertiría en un problema irreversible. 

  • Huella de carbono de las empresas

No solo las personas generan estas emisiones contaminantes, las entidades también realizan actividades que generan gases de efecto invernadero como puede ser el transporte o el consumo energético. Así, la huella de carbono corporativa mide todas las emisiones GEI de las empresas y su alcance, tanto si son directas y pueden controlarlas como si no. 

Pero las empresas pueden optar por reducir o compensar su huella de carbono, mejorando su eficiencia energética, consumiendo energía de origen 100% renovable, realizando campañas de sensibilización, invirtiendo en proyectos medioambientales, abonando impuestos verdes o comprando toneladas de CO2 en el mercado internacional de emisiones, entre otras muchas acciones. 

  • Huella de carbono de un producto

Los servicios y bienes de consumo también emiten gases de efecto invernadero antes, durante y después de su vida útil. Ya que la contaminación se da, desde la obtención de materias primas, el procesado, la producción y la distribución hasta la fase de uso y transformación en residuo. Mientras, la huella de carbono de los eventos también es resaltable, debido a elementos como el transporte, el consumo de energía o la basura generada, entre muchas otras. 

¿Por qué es importante reducir la huella de carbono?

Los miles de millones de habitantes de nuestro planeta son los responsables de agotar los recursos que tenemos, y según previsiones de las Naciones Unidas, la población mundial podría llegar a 9.700 millones de personas en 2050, y a más de 11.000 millones en 2100. Debido a este incremento en la población las emisiones continúan aumentando y los recursos de la Tierra se agotan más rápidamente. 

Este aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero tiene un impacto directo en el calentamiento global, acelerando el cambio climático con efectos desastrosos en nuestro planeta. Pero todos podemos contribuir a luchar contra el calentamiento global decantándose por opciones respetuosas con el medio ambiente en nuestra vida cotidiana.

¿Cómo reducir nuestra huella de carbono?

Los próximos años serán decisivos en la lucha contra el cambio climático, por eso te proponemos algunos consejos para reducir las emisiones. 

    • Apuesta por un consumo responsable, que esté basado en productos de proximidad y se elaboren de manera sostenible, ¡o también puedes crear tu propio huerto urbano!
    • Muévete de manera más sostenible, ya sea en transporte público, bicicleta o a pie, y opta por vehículos más respetuosos con el medio ambiente. 
    • Adquiere electrodomésticos de bajo consumo y regula la calefacción y el aire acondicionado para ahorrar energía. 
    • Conciénciate a ti mismo y a los demás sobre la importancia de reducir la huella de carbono. 
    • Disminuye la cantidad de residuos: reutiliza tus envases, recíclalos y, si no es posible, deposítalos en su contenedor correspondiente. 
  • ¡Y elige un consumo de energía 100% renovable!

CALCULA TU HUELLA DE CARBONO

En Internet existen numerosas herramientas gratuitas y muy sencillas para estimar la huella de carbono personal en solo unos minutos. 

Nuestro país se sigue caracterizando por su alta dependencia energética de los combustibles fósiles, que llegó a registrar su máximo histórico en 2008, con un 81,3%. Pero gracias a la generación de energías renovables esta dependencia se ha logrado reducir año a año hasta 2013, cuando se minimizó a un 70,2%.

Pero según informes de Greenpeace, “el potencial de las energías renovables en España es tan elevado que las tecnologías renovables disponibles permitirían producir más de diez veces la demanda de energía total que tendríamos en 2050”. Es decir, un sistema totalmente dependiente de las energías renovables es técnicamente posible si combinamos distintos modelos de estas energías renovables. 

Además, si hablamos de la parte económica, este informe demostró que las energías alternativas son las fuentes de menor coste, afirmación que ahora nos resulta normal, pero que en su momento fue sorprendente ya que las tecnologías renovables se situaban como las más caras.

De esta parte económica es la que queremos hablarte en nuestro artículo de hoy, ¿cuánto se ahorra nuestro país gracias a la generación de electricidad por fuentes renovables?

Pero primero es importante conocer qué capacidad de producción tenemos ahora en estas tecnologías. 

Casi la mitad de la energía de nuestro país es generada por las energías renovables

En el año 2020 las energías renovables produjeron en España casi el 45% de toda la energía producida, una cifra que nunca antes se había alcanzado en nuestro Estado, según datos publicados por la Red Eléctrica de España (REE), siendo el octavo país del mundo con mayor potencia instalada de este tipo.

Esto es mayormente debido a las condiciones climáticas tan favorables, a un mayor empleo del viento y del sol, es decir, de las energía eólica y solar, y al incremento de la potencia renovable instalada en el parque de generación de nuestro país. 

Según el Ministerio de Industria, las energías renovables más usadas en España son: la energía eólica (51%), la energía hidráulica (36%) y la energía solar (8%). Entre todas generan aproximadamente un 40% de la demanda energética total del país, así que el tanto por ciento restante proviene de energías alternativas.

Un ahorro de 67 mil millones de euros

En diciembre de 2021, el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez señaló que el ahorro que se puede conseguir en importación de combustibles gracias al Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de energías renovables, hidrógeno renovable y almacenamiento puede alcanzar los 67.000 millones de euros

Además, indica que este proyecto también redundaría en el impulso de la reindustrialización con la creación de empleos de mayor calidad y nuevos modelos de negocio, lo que se traduciría en una forma de combatir la despoblación con la creación de “sinergias territoriales” gracias a factores como el despliegue del biogás en torno a la actividad agraria. 

El Presidente Sánchez también ha reiterado que este proyecto, PERTE, podría movilizar unos 16.370 millones de euros en inversiones en los próximos años, moviendo ya sus primeros 500 millones de euros en varias convocatorias.

Futuro de las energías renovables en España

Nuestro planeta tiene como objetivo alcanzar, como máximo en el año 2050, la neutralidad de carbono. Aunque es una meta complicada, ya que actualmente más del 80% de la energía mundial proviene de las energías fósiles, la mayoría de los países buscan apostar por sistemas más neutros y menos contaminantes. 

Siendo nuestro país uno de los pioneros, donde el Gobierno español, que tiene como objetivo reducir las emisiones de CO2, como mínimo, en un 55%, en el año 2030, lleva años trabajando en la conocida como recuperación verde, y por ende, en un cambio de paradigma en el ahorro de energía mediante un consumo eficiente. 

Nuestro gobierno se encuentra incentivando la rehabilitación de viviendas para instalar energías renovables y, además, desde el mes pasado, permite que los ciudadanos españoles puedan ahorrar hasta el 40% del IRPF al llevar a cabo una rehabilitación de su vivienda habitual con el fin de mejorar la eficiencia energética del inmueble. 

Además, nos encontramos en uno de los países de la Unión Europea con mayor potencial de recursos de energías renovables, gracias a nuestro alto nivel de insolación, fuertes vientos y oleajes mediterráneos y atlánticos, y excelentes recursos hidráulicos; todo con una tecnología e innovación suficientes para su desarrollo y potencial. 

No pierdas tiempo y únete tú también a las energías verdes de la mano de LRP Energy: pide ya tu estudio gratuito y obtén un presupuesto personalizado sobre instalaciones fotovoltaicas.

Pese a la juventud de este mercado, que llegó a Europa en 2011, vemos que los vehículos eléctricos son ya una realidad en el parque automovilístico europeo

Y es que, día a día estos automóviles ganan terreno de ventas a los coches con motor de combustión, gracias a su consolidación como alternativa sostenible. Además, el número de puntos de carga disponibles no para de crecer, encontrando más de 5.000 operativos en nuestro país, e incluso comenzamos a ver infraestructuras de postes ultrarrápìdos, estratégicamente distribuidos por la red de autovías y autopistas.

Por eso, hoy queremos analizar las ventajas que nos ofrece este método de transporte

Cero emisiones

La mayor ventaja de estos vehículos hasta la fecha, ya que los coches eléctricos no producen emisiones durante su funcionamiento y, por lo tanto, son considerados como un transporte respetuoso con el medio ambiente. No emiten a la atmósfera ni CO2, ni óxidos de nitrógeno, y hasta carecen de tubo de escape. 

Esta característica es la que sitúa al automóvil eléctrico como el modelo ideal para la circulación diaria por ciudad y alrededores, donde se suele concentrar la mayor cantidad de polución. Pero esto no solo es consecuencia del tráfico rodado, sino también de calefacciones de edificios, obras y maquinaría de trabajo. 

Este sería el principal beneficio que nos interesaría si estamos preocupados por el medioambiente y la ecología

Menos costes de uso

Aunque la inversión inicial en un coche eléctrico es superior a los térmicos (pese que el diferencial de precio cada vez es menor) se tiende a compensar gracias al menor coste de desplazamiento: si los vehículos de combustión más eficientes presentan un gasto de unos 5€ o 6€ por cada 100 kilómetros, en los coches de baterías su factura de uso disminuye hasta apenas 1,5 €. Esto es debido al menor precio de la electricidad frente al combustible. 

Ventajas fiscales

La nula contaminación de los vehículos eléctricos conlleva una serie de recompensas fiscales: al recibir la etiqueta Cero Emisiones de la Dirección General de Tráfico (DGT), están exentos de pagar el impuesto de matriculación. Esto ya nos supone un ahorro importante, debido a que este tributo puede ser de hasta el 14.75% del precio del modelo. 

También disfrutan de descuentos en el pago del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, más conocido como impuesto de circulación, aunque este depende de cada ayuntamiento, pero en casi todas las ciudades se ofrecen rebajas y, en el caso de Madrid y Barcelona, la bonificación llega al 75%.

Mantenimiento casi inexistente

Si no contamos con los elementos desgastables, como frenos o neumáticos, el mantenimiento de un coche eléctrico se reduce a un chequeo del estado de las baterías y los motores eléctricos cada cierto tiempo. Por lo que no hay necesidad de cambiar filtros, lubricantes o líquidos varios. 

Además, al prescindir de motor tradicional y cambio de marchas con embrague, las averías de esta índole quedan reducidas a prácticamente ninguna: los vehículos eléctricos usan muy pocos elementos en movimiento y expuestos al desgaste. 

Facilidades en las ciudades

Debido a la Ley de Cambio Climático se obliga a todos los municipios de más de 50.000 habitantes a establecer Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), donde se restringe parcialmente el acceso a los vehículos más contaminantes, generalmente los días laborables y episodios de alta contaminación.

Pero por el contrario, los coches eléctricos cuentan con la etiqueta Cero Emisiones de la DGT, lo que les permite la libre circulación por estas zonas. Aunque es importante mantenerse atento a las normativas locales, ya que por ejemplo en Madrid, los coches eléctricos sí deben cumplir la limitación de velocidad a 70 km/h en la M-30.

Además, en ciertas carreteras también se les permite circular por carriles de alta ocupación (VAO) aunque el conductor viaje solo, lo que representa un importante ahorro en el tiempo de desplazamiento.

También se ofrecen facilidades en el aparcamiento en muchas ciudades, dejando a los vehículos eléctricos exentos de estos pagos y restricciones a la hora de aparcar, incluyendo zonas verdes o azules. 

Incentivos a la compra

El Gobierno de España ha fomentado la compra de coches eléctricos mediante el Plan MOVES III, que ofrece ayudas de hasta 7.000€ a los particulares que adquieran un vehículo de este tipo si además achatarran su coche antiguo. 

Este plan estará en marcha hasta el 31 de diciembre de 2023, con un presupuesto inicial de 400 millones de euros

Y además de estos programas oficiales de incentivos, los propios fabricantes ofrecen interesantes condiciones de financiación para la adquisición de vehículos eléctricos. Así se incentiva su compra y lo convierte en una inversión más asequible.

Autonomía en ascenso

Uno de los principales puntos negativos en los primeros vehículos de cero emisiones, pero la investigación y desarrollo con las baterías ha logrado mejorar su densidad energética y, por tanto, su alcance.

Mientras que el primer coche eléctrico de la era moderna (2011) solo ofrecía 160 kilómetros de rango, hoy se rozan ya los 600 kilómetros de autonomía.

Mayor red de puntos de recarga

Como decíamos al inicio de nuestro artículo, actualmente el parque de puntos de recarga se encuentra en plena expansión: con más de 5.000 puntos de recarga públicos en España, principalmente concentrados en ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia. 

Además, unido al aumento generalizado de los postes urbanos ahora podemos sumar la aparición de cada vez más estaciones de recarga rápida en autopistas, pensadas para poder viajar, como las casi 400 que el consorcio IONITY posee repartidas por toda Europa. Estas se tratan de postes de alta capacidad, con una potencia de hasta 350 kW que nos permite cargar las baterías en tiempo récord. Utilizan el estándar de carga CCS, el más extendido hoy entre los modelos eléctricos europeos, estadounidenses y coreanos. 

Por suerte, la recarga en el ámbito doméstico también ha mejorado a pasos agigantados, debido a que la mayoría de vehículos eléctricos son compatibles con el enchufe de nuestros hogares, aunque este solo cuenta con una potencia limitada y su tiempo de recarga aumentará. 

Pero más interesantes son los cargadores domésticos, que desde LRP Energy podemos ofrecerte y cuyo funcionamiento es tan sencillo que puedes utilizarlo no solo para tu vehículo eléctrico sino también para cualquier otro dispositivo eléctrico que necesites. 

Desventajas e inconvenientes

También es importante conocer los puntos en contra de realizar esta inversión, por eso te presentamos las desventajas que aún existen en los modelos eléctricos:

Aunque el aumento de la autonomía es un tema en continuo desarrollo, la media suele estar entre 150 y 450 km, cifras bajas si tenemos en cuenta el tiempo de carga medio y si nuestro uso principal van a ser los viajes largos. 

También debemos tener en cuenta que este tipo de vehículos consiguen unas velocidades puntas inferiores a los de combustión tradicionales, aunque quizá no es un punto determinante para todos los conductores. 

Y ya hemos comentado que una de las ventajas de estos automóviles es que cuentan con menos piezas, pero este hecho es también susceptible de convertirse en un inconveniente si nos fijamos en la complejidad de encontrar talleres especializados: como la proliferación de este tipo de vehículos aún no está tan generalizada, no son muchos los mecánicos que conocen y saben cómo solucionar sus fallas. Y además, debido a los pocos ejemplares que componen el universo automotor nacional, conseguir sus piezas puede ser otra complicación, llegando incluso a ser necesario importarlas. 

Tras este análisis de sus ventajas e inconvenientes, ¿qué opinas de estos modelos de automóviles? ¿Crees que encajan en tu conducción?

Desde LRP Energy entendemos que a la hora de realizar este tipo de instalaciones nos entran diversas dudas, y con nuestros artículos y posts queremos intentar solventarlas todas. 

Entre otras muchas, seguro que te has preguntado cuál es el mejor momento para iniciar este proyecto, y quizá en un primero momento has pensado en el verano, por la gran cantidad de horas de luz solar que recibimos y las elevadas temperaturas que suele haber en todo el país. 

Pero esto no quiere decir que sea necesariamente la mejor época del año para instalar placas fotovoltaicas, ya que los paneles solares necesitan luz solar, pero no calor; aunque la energía solar térmica sí que aprovecha el calor del sol, las instalaciones fotovoltaicas no, sino que necesitan de la radiación solar para transformar la luz en electricidad. 

Entonces, si no es en verano, ¿cuál es el momento idóneo para llevar a cabo nuestra instalación? Lo primero que debemos saber es que las placas solares resultan rentables durante todo el año, aunque su producción y rendimiento varía dependiendo de la época en que nos encontremos.

Además, es necesario tener en cuenta los plazos de instalación y puesta en marcha del proyecto para calcular cuándo debemos comenzar a planificarlo. 

Verano vs. invierno

Independientemente de la estación del año en la que nos encontremos, haga calor o frío, las instalaciones fotovoltaicas no dejan de funcionar en ningún momento mientras haya luz solar gracias a que su funcionamiento, como hemos comentado, se debe a la radicación solar, convirtiendo la luz en electricidad para nuestra vivienda. Por tanto, mientras contemos con una buena ubicación para poder aprovechar al máximo las horas de luz, nuestra instalación generará energía todo el año. 

En primer lugar debemos saber que el rendimiento de las instalaciones fotovoltaicas no disminuye en invierno, de hecho, puede incluso ser mayor que en verano en algunas ocasiones ya que las placas no se sobrecalentarán. Pero sí es cierto que la producción total de energía suele ser menor debido a que los días son más cortos, y por tanto, disponemos de menos horas de luz. 

En verano, por otra parte, el calor puede afectar al rendimiento de las placas solares, existiendo la posibilidad de que en los días más calurosos la instalación no rinda al máximo de su capacidad por el calentamiento de los paneles. Aún así, la producción en verano se suele situar como la más alta del año gracias a las 15 o más horas de sol diarias que recibimos en nuestro país. 

Otoño y primavera, las estaciones óptimas

En España y la región geográfica en la que nos encontramos tenemos la suerte de disfrutar de largos periodos de sol durante todo el año, manteniendo una producción de energía solar estable, y en primavera y otoño encontramos lo mejor de las estaciones contrarias, verano e invierno: bastantes horas de luz y temperaturas más suaves. Convirtiéndolas en un momento excelente para plantearse la instalación. 

Además, como empresa instaladora, es cierto que en verano nos encontramos ante el auge de las contrataciones, por lo que en temporada baja es posible beneficiarse de tiempos de entrega más cortos y procesos más rápidos. Igualmente, si contamos con los trámites administrativos, no podemos llevarlos a cabo si los ayuntamientos y sedes públicas se encuentran cerrados.

¿Es rentable instalar paneles solares?

Generalmente, una instalación fotovoltaica nos ayuda a reducir nuestros costes eléctricos entre un 50%y un 80% durante todo el año, aunque existan posibles variaciones según condiciones externas, o incluso un aumento de estos porcentajes si nuestra instalación dispone de baterías o sistemas de almacenamiento. 

Por otra parte, a la hora de calcular la rentabilidad de estos proyectos, debemos tener en cuenta que el precio de los paneles solares ha disminuido notablemente en los últimos años, por lo que si encontramos que las plantas fotovoltaicas se abaratan mientras la luz se encarece continuamente, quedan pocas dudas: es totalmente rentable el uso de placas fotovoltaicas, y el ahorro que nos proporciona se ha visto multiplicado en los últimos años. 

Actualmente podemos decir sin lugar a dudas que nos encontramos en un escenario ideal para apostar por las energías renovables, y es que el autoconsumo solar es ahora más rentable que nunca, con una inversión que se puede amortizar en unos cinco o seis años. 

Si estás pensando realizar una instalación fotovoltaica, desde LRP Energy te recomendamos que consideres que el proceso de instalación, legalización y puesta en marcha de las plantas solares requiere un tiempo estimado de entre 5 y 7 semanas desde el momento en que se inicie el proyecto. Especialmente si hablamos de la legalización y puesta en marcha de las instalaciones de autoconsumo solar, ya que son etapas que necesitan la intervención de las administraciones públicas y difícilmente se puede acelerar. 

Por tanto, si quieres aprovechar tu instalación fotovoltaica en las épocas más frías, cuando más estamos en nuestros hogares y consumimos más electricidad, no dudes en iniciar ya tu proyecto para poder reducir tu factura mensual este invierno. 

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La compleja y turbulenta situación que vivimos actualmente en el mercado energético, las continuas subidas del precio de la luz y el agotamiento de los convencionales combustibles fósiles, como gas, petróleo y carbón, hacen que nos replanteemos el actual modelo de consumo energético. 

Por ello, la eficiencia energética se ha convertido en una prioridad para los gobiernos, sobre todo con la mira puesta en la descarbonización para 2050; pero no todo el mundo tiene claro en qué consiste este concepto. 

En nuestro artículo de hoy te contamos todo lo que necesitas saber sobre la eficiencia energética. 

Concepto de eficiencia energética

Este concepto hace referencia a la capacidad de obtener los mejores resultados en cualquier actividad empleando la menor cantidad posible de recursos energéticos; gracias a ella nos permite reducir el consumo de cualquier tipo de energía y con ello los posibles impactos medioambientales asociados a ella. Este término se aplica desde la generación de dicha energía hasta su consumo final. 

Con la eficiencia energética se busca mantener el mismo rendimiento de nuestra actividad, pero incorporando una serie de modelos de gestión sostenibles, hábitos responsables e inversiones e innovación tecnológica. 

En un país o territorio, disponer de un nivel adecuado de eficiencia energética permite, por ejemplo, aumentar la seguridad de que existirá un abastecimiento de energía suficiente para toda la población. En nuestro hogar también proporciona numerosas utilidades, ya que, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), nos permite tanto rebajar, en el largo plazo, la factura de la luz como reducir las posibilidades de sufrir un apagón, situación que puede provocar la avería de nuestros aparatos electrónicos o electrodomésticos. 

Por ello la eficiencia energética se ha convertido en una prioridad en las agendas de los gobiernos de todo el mundo, debido al carácter limitado de las fuentes energéticas tradicionales, a su progresivo encarecimiento y la dependencia que generan del mercado exterior, además de su gran impacto negativo sobre el medioambiente y el ecosistema. 

Si nos fijamos en la producción, las empresas y administraciones públicas están poniendo en marcha cada vez más medidas e iniciativas para impulsar las energías renovables y la sostenibilidad, de tal forma que sirvan como guía de ahorro de energía y, por ende, contribuyan a que el planeta sea más sostenible. Un ejemplo es la Directiva Europea 2010/31/EU, que obliga a implementar en nuevas viviendas distintas medidas para reducir el consumo de energía y conseguir que sean más sostenibles.

Otros objetivos relacionados con la eficiencia energética que ha fijado la Unión Europea para 2030, y que se contemplan en el Pacto Verde, son: 

  • Reducir en un 55% las emisiones de efecto invernadero con respecto a 1990.
  • Alcanzar una cuota del 42% de fuentes de energía renovables como la solar, eólica o el hidrógeno. 
  • Una mejora general del 36% al 39% en eficiencia energética. 

¿Cómo se calcula la eficiencia energética?

Uno de los principales estándares para medir y calcular la eficiencia energética es la Norma ISO 50001, aunque rivaliza en popularidad con el International Performance Measurement and Verification Protocol (IPMVP). 

Estos, y otros sistemas, se encargan de estimar principalmente la eficiencia en el uso de la energía de acuerdo a la productividad, es decir, están creadas sobre todo para empresas, y en el caso de los hogares esto se calcula en base al óptimo funcionamiento de equipos e instalaciones comparados con un bajo consumo, lo que se traduce, finalmente, en un ahorro en el pago de las facturas de los proveedores de energía. 

Esto quiere decir que para averiguar si en una vivienda se realiza una adecuada eficiencia energética, se deben tomar en consideración distintos indicadores que miden los consumos de energía durante un periodo de tiempo determinado. La eficiencia energética se encuentra íntimamente ligada a la intensidad de la energía pero de manera inversamente proporcional: cuanta más intensidad energética utilicemos en nuestro hogar, menor será la eficiencia energética que estamos llevando a cabo. 

Beneficios de la eficiencia energética en los hogares

Por si ayudar a mejorar el planeta o abaratar nuestra factura de la luz, hasta en un 40%, no fuesen beneficios suficientes, apostar por una estrategia de eficiencia energética en el hogar puede proporcionar a las familias una serie de ventajas: como un menor ruido en las habitaciones, gracias a que se pueden tener las ventanas cerradas y reducir la necesidad de utilizar aparatos de aire acondicionado; un incremento en las condiciones de habitabilidad de la vivienda, con temperaturas más uniformes todo el año; o disfrutar de ciudades más limpias, ya que algunos edificios son en la actualidad grandes focos de contaminación. 

Para lograr que nuestra vivienda sea eficiente es necesario implementar una serie de medidas y rutinas que, en realidad, se encuentran al alcance de todos. Uno de ellos es conseguir una correcta climatización gracias al uso de sistemas de ventilación mecánicos de doble flujo, con estancias que sean estancas entre sí, algo que, además de suponer un menor coste econ´mico también contribuye a nuestro bienestar y salud, eliminando el aire viciado e introduciendo aire desde el exterior, filtrado previamente. 

Otro de los elementos clave es apostar por un consumo óptimo de nuestros electrodomésticos, favoreciendo la compra de aparatos eléctricos con etiqueta A+, A++ o A+++. Un ejemplo fácil son las bombillas de bajo consumo, que aunque pueden ser una inversión inicial mayor, su vida útil puede triplicarse, por lo que en el largo plazo, supone un considerable ahorro en todos los sentidos. 

Si hablamos de elementos más estructurales de la vivienda, optar por ventanas y puertas estancas y resistentes mejora enormemente la climatización, al igual que las paredes construidas con elementos robustos, dado que favorecen a reducir que se escape el calor en invierno o que entre más del debido en verano. Por otro lado, los toldos o las cubiertas aislantes en el techo también ayudan a mantener estable la temperatura en el interior. 

En relación al calentamiento del agua, implementar calderas de condensación, que suponen un desembolso económico al principio, aseguran una mayor eficiencia en el largo plazo, lo que implica un ahorro energético y económico. 

Si tú también quieres apostar por la eficiencia energética en tu hogar y desvincularte de los combustibles fósiles, LRP Energy te ayuda en el proceso hacia las energías renovables. 

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¡Únete ya a la energía solar!

Cada vez más las empresas, independientemente de la actividad en la que se enmarquen, su tamaño o ubicación, deben cumplir un mayor número de exigencias ambientales, ya sean impuestas por la Administración, los clientes o la sociedad. 

Los expertos aconsejan a los propietarios de empresas y negocios que diseñen una hoja de ruta en la que figuren las inversiones necesarias y los objetivos a alcanzar en esta materia. Además, es una manera de poder optar a las distintas opciones de financiación y subvenciones que existen, sobre todo si hablamos de fondos europeos. Estos fondos subvencionan y ofrecen óptimas condiciones de financiación a proyectos de eficiencia energética, instalación de energía solar y movilidad sostenible. 

Pero, ¿cómo se mide ese compromiso medioambiental?

Los conocidos como criterios ESG (Environmental, Social and Governance), es decir, criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno, no solo se han ido incluyendo en la gestión diaria de las empresas, sino que su cumplimiento y seguimiento es ya una obligación que deben asumir los consejos de administración. Si hablamos además, de empresas cotizadas su normativa es aún más exigente a la hora de auditar dichos criterios. 

El crecimiento, y obligación, de estos compromisos medioambientales por parte de las empresas han creado la necesidad de nuevos sistemas de certificación que evalúen su sostenibilidad. Mientras que en un principio estos certificados independientes ofrecían un punto extra de seguridad a los consumidores, ahora permiten comprobar que las empresas sí toman pasos reales a favor del planeta y no solo se limitan al famoso greenwashing, es decir, un lavado de cara. 

Dichos certificados medioambientales se encargan de medir los distintos avances en aspectos como la gestión de residuos, la reducción del consumo energético y de agua, el diseño de productos con criterios ecológicos o si recurren a energías renovables. Por tanto, no solo se trata de fiscalizar si cumple con las normativas, sino si ha adoptado una serie de mecanismos internos para lograr esos objetivos y evaluarlos regularmente. 

Además, en los últimos años están empezando a cobrar más relevancia las certificaciones sobre la trazabilidad de los productos, tema muy presente en la industria agroalimentaria. Y es que, los usuarios exigen conocer al detalle, y en este caso el marco legal les avala, el historial del producto que llega a su mesa: desde el tipo de cultivo al pienso utilizado, el grado de bienestar animal, las artes de pesca empleadas o el recorrido seguido durante su transporte. 

¿En qué benefician los certificados medioambientales?

Pese a que la implantación de estos certificados ambientales por parte de las empresas puede responder a diversos motivos es indudable que esta busca posicionarse como un ente social y medioambientalmente responsable, diferenciándose de su competencia y reforzando, de manera positiva, su imagen ante clientes y consumidores. 

Si la empresa busca mejorar su competitividad y reducir el riesgo de litigios y sanciones, estos certificados medioambientales pueden significar el acceso a mercados que piden exigen como requisito de admisión el cumplimiento de estos estándares medioambientales; o si quieren lograr un posicionamiento superior en el mercado en países donde se valora de manera más positiva la responsabilidad ambiental de las empresas, los clientes optarán por ellos frente a competidores que no se preocupen por estos criterios. 

Además, el logro de estos distintivos ambientales puede traer consigo ahorros de costes gracias a la implementación de medidas concretas que promueven un uso más eficiente de materias primas, productos y/o energía, o por la obtención de beneficios fiscales que ciertas jurisdicciones brindan a las empresas que cumplen estos requisitos. 

Por último, la implantación de los certificados medioambientales puede que responda al cumplimiento de su política de responsabilidad social corporativa, y la gestión de estas cuestiones y su integración en la estrategia de la empresa hace que el nivel de confianza de los grupos de interés crezca, reforzando así la imagen de compromiso medioambiental. 

Principales sellos de certificación medioambiental en España

  • AENOR

La Asociación Española de Normalización y Certificación es una entidad independiente creada en 1986, siendo posiblemente la más conocida en este sector ya que permite acreditar el compromiso ambiental de una empresa con los sistemas generales de gestión ambiental, como la norma ISO 14001. La AENOR clasifica sus certificaciones en seis apartados: 

  1. Gestión ambiental global, el mencionado anteriormente ISO 14011, el más extendido, que promueve la implantación de Sistemas de Gestión Ambiental en las empresas para que estas sean más sostenibles, se diferencien de la competencia y refuercen su reputación frente a los clientes. 
  2. Economía circular, permite obtener el Certificado de Conformidad AENOR de Estrategia 100% Circular y se encarga de medir los criterios de las empresas en aspectos como el ecodiseño, la gestión de residuos, la reducción de microplásticos, la huella hídrica, el tratamiento de los residuos alimentarios, la trazabilidad del plástico utilizado y el recurso a energías renovables. 
  3. Cambio climático, mide la huella de carbono de las empresas (ISO 14064) y la huella de carbono del producto (ISO 14067).  Su objetivo final es reducir la concentración en la atmósfera de los gases de efecto invernadero, causantes de la aceleración del cambio climático. 
  4. Gestión de recursos, en el que se incluyen las normas ISO 14046, que mide la huella hídrica, e ISO 50001, sobre la eficiencia energética. Siempre, en este tipo de modelos de certificación, no solo se mide el consumo en la fabricación sino a lo largo de toda la cadena de suministro. 
  5. Sector forestal, dirigidas a las industrias que explotan los recursos boscosos para que actúen de manera económicamente viable, socialmente beneficiosa y ambientalmente responsable. 
  6. Otras industrias, apartado en el que AENOR incluye las certificaciones específicas para las marcas de detergentes, la minería, el reciclaje de automóviles, la recogida y recuperación de papel y cartón y los centros de Protección de Datos (CPD).
  • C2C

El sello Cradle to Cradle, o “de la cuna a la cuna” si lo traducimos al castellano, se otorga a los productos que utilizan en su fabricación materiales considerados como seguros y sostenibles para el entorno rural. 

Su objetivo es reconocer el compromiso de aquellas organizaciones que minimicen los desechos, usen energías renovables, hagan un uso eficiente y responsable del agua y pongan en práctica estrategias de RSC (Responsabilidad Social Corporativa).

  • PUNTO VERDE

Sello medioambiental otorgado por Ecoembes, que certifica la adhesión a su Sistema Integrado de Gestión de Envases. Es una acreditación importante sobre todo para las empresas envasadoras, ya que, en virtud de la Ley 11/97, de Envases y Residuos de Envases, este tipo de compañías tienen la obligación de recuperar los residuos de envases de productos que pongan en el mercado para que sean reciclados y revalorizados. La certificación acredita que las empresas están cumpliendo con dicha ley. 

  • ETIQUETA ENERGÉTICA

Certificado que se otorga a los aparatos eléctricos según su eficiencia energética. Cuenta con un código de valores que va desde la A (más eficiente y menos consumo, de color verde) hasta la G (que indica un aparato con menor eficiencia y, en consecuencia, mayor consumo, de color rojo). 

  • FAIRTRADE

Que reconoce el comercio justo a nivel internacional y tiene como objetivo acreditar el cumplimiento de los principios de este tipo de comercio. 

Desde LRP Energy te ayudamos a la certificación de tu empresa en temas de compromisos medioambientales gracias a la energía fotovoltaica. No dudes más y únete al movimiento respetuoso con el planeta.

Nuestro país contaba con más de 13 mil puntos de recarga públicos a finales del año 2021, cifra que puede parecer importante pero que se encuentra muy lejos del objetivo marcado por España para 2023: 100.000 puntos de recarga que faciliten servicio al parque de vehículos eléctricos existente actualmente. Estos puntos no se encontrarían únicamente en las vías públicas, sino también en comercios, restaurantes, hoteles, parkings y en general cualquier negocio que disponga de plazas de estacionamiento. 

Además, encontramos el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), avalado por la Unión Europea y que dirige los Fondos Next Generation. Dicho Plan prevé que España posea 100.000 puntos de recarga pública antes de que finalice el año 2023, un objetivo muy ambicioso que va acompañado de varias medidas regulatorias y fiscales e incentivos, además de ayudas directas a las empresas. 

Para que este impulso sea real y efectivo, el Ministerio de Transición Energética y Reto Demográfico se encuentra preparando un marco regulatorio que incentive aún más al sector energético y a las empresas para instalar esta infraestructura a lo largo y ancho del territorio español. Esta normativa se unirá a las ayudas ya vigentes que subvencionan gran parte de los costes de los puntos de recarga públicos dentro del Plan MOVES III, y que está dotada por 800 millones de euros. 

Además, el Real Decreto Ley 29/2021 aprobado el pasado 21 de diciembre ya obliga a los negocios que cuentan con zona propia de parking, ya sea cubierto o al aire libre, que incluya más de 20 plazas, a instalar puntos de recarga eléctrica. Estas empresas obligadas tendrán hasta final de este año 2022 para cumplir con esta obligación legal. 

En el mismo Real Decreto Ley 29/2021 también encontramos que se simplifican los trámites administrativos para instalar esta infraestructura, como las licencias de obras, funcionamiento o actividad, e invitaba a los ayuntamientos a bonificar a las empresas con hasta un 50% del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) y del IAE (Impuesto de Actividades Económicas), además del 90% del ICIO (el conocido Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras).

La norma legal establece que por cada 40 plazas de aparcamiento o fracción se debe instalar 1 punto de recarga, y si el parking tiene entre 20 y 40 también es obligatorio. 

Plan MOVES: 525 millones adicionales para incentivar la instalación

En el Real Decreto que ya hemos mencionado anteriormente, también se contempla un paquete de 525 millones de euros pensados para las empresas distribuidoras, de forma proporcional a su representatividad hasta el año 2023. Estas ayudas permitirán financiar hasta un 50% de los activos relacionados con la digitalización de la red y con las infraestructuras necesarias para alimentar los puntos de recarga rápida, es decir, que tengan una potencia superior a 250 kW.

El Gobierno, a parte de todas las medidas citadas, abrió la opción de que las empresas puedan instalar puntos de recarga en las vías de titularidad estatal y en sus ubicaciones circundantes. De esta manera se busca simplificar los trámites para instalar este tipo de infraestructuras por toda la red de carreteras. 

A pesar de todas ventajas e ideas que se tienen para este proyecto, la realidad es que en 2021 solo se instalaron 4.866 nuevos puntos de recarga; y de los 13.411 puntos existentes, 7.685 se encuentran en entornos urbanos, por eso la Administración tiene la intención de favorecer la instalación en vías interurbanas. Las Comunidades que lideran el mapa oficial de puntos de recarga públicos a día de hoy son Cataluña (3.549), Comunidad Valencia (1.611) y Madrid (1.601).

¿125 millones adicionales?

Debido al buen progreso del Plan MOVES III, el Gobierno aprobó el pasado mes de marzo de 2022 una ampliación de 125 millones de euros en las Comunidades Autónomas de Cataluña, Madrid, Castilla y León e Islas Baleares. 

Pero, ¿qué es el Plan MOVES III? Fue un plan que lleva en vigor desde abril 2021 con una dotación inicial de 400 millones de euros ampliable a 800 millones, y que busca impulsar el despliegue de la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos con incentivos para particulares, comunidades de propietarios y pequeñas y medianas empresas, y específicamente para los puntos de carga rápida y ultrarrápida. 

Estas ayudas a las empresas parten de un mínimo del 35% y su límite máximo de ayuda es de 800.000 € por expediente, o un límite 2.5 millones por beneficiario. Para el despliegue de puntos de recarga públicos de 50 kW de potencia o más, las ayudas cuentan con un 10% adicional en actuaciones desarrolladas por medianas empresas y un 20% si son llevadas a cabo por pequeñas empresas. De esta manera una pequeña empresa podría conseguir un 55% de ayuda para la instalación de infraestructuras de recarga. 

Según cálculos de la organización europea Transport & Environment, nuestro país necesitaría contar con casi 1 millón de puntos de recarga en 2035 si el ritmo de penetración de los vehículos eléctricos sigue como hasta ahora. 

Y tú, ¿qué opinas de estos planes tan ambiciosos para favorecer a los vehículos eléctricos?

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